Del Rancho Sotelo a las fábricas
Lo que hoy es la colonia fue parte del antiguo Rancho Sotelo, que empezó a parcelarse a finales del siglo XIX. Sobre esos terrenos se instalaron fábricas y bodegas — muchas dedicadas a transformar los productos agrícolas que llegaban por ferrocarril — y la zona creció como barrio industrial durante buena parte del siglo XX, en la vecindad de la refinería 18 de Marzo (donde hoy está el Parque Bicentenario).
La colonia tomó su forma actual a mediados del siglo XX: calles amplias, varias arboladas, y una traza de barrio que sobrevive hasta hoy entre las torres.
Por qué “Irrigación”: un barrio con el agua en el nombre
En 1926, el presidente Plutarco Elías Calles promulgó la Ley sobre Irrigación con Aguas Federales y creó la Comisión Nacional de Irrigación, el organismo que arrancó la gran época de presas del país bajo el lema “Por la grandeza de México”. Esa gesta de ingeniería marcó a toda una generación — y quedó grabada en este barrio.
Basta leer las placas de las esquinas: Presa Angostura, Presa Falcón, Presa Don Martín, Presa Endhó, Presa Salinillas, Presa Las Pilas… Casi todas las calles de la colonia llevan nombres de las grandes obras hidráulicas construidas entre los años treinta y cincuenta. Caminar la Irrigación es recorrer un catálogo de la ingeniería del agua mexicana.
Hitos que cuentan el barrio
La iglesia de Fátima. En Presa Las Pilas 63, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima es una gran obra modernista y uno de los edificios más queridos de la colonia, junto a la glorieta de Presa Salinillas.
La era Nuevo Polanco. En los últimos quince años el paisaje cambió de escala: Plaza Carso y el Museo Soumaya (2011), el Museo Jumex (2013) y el Acuario Inbursa (inaugurado el 11 de junio de 2014, con diseño de Fernando Romero) convirtieron el antiguo cinturón fabril en uno de los polos culturales más densos del país. Y en los terrenos donde estuvo la fábrica de Colgate-Palmolive se levanta la nueva embajada de Estados Unidos.
La colonia hoy
La Irrigación abarca unas 78 hectáreas donde viven alrededor de 3,900 vecinos (según estimaciones recientes), rodeados de una de las zonas de mayor crecimiento de la ciudad. Ese contraste es su carácter: escala de barrio con skyline de vidrio al fondo — la taquería de banqueta y el museo de clase mundial en la misma caminata.
Este directorio existe para cuidar esa escala de barrio: que encontrar al plomero, al veterinario o el café de la esquina siga siendo cosa de vecinos.



