Separar basura deja de ser tema cuando la casa tiene sistema. Uno que funciona:
Orgánica (restos de comida, servilletas), inorgánica reciclable (PET, cartón, vidrio, latas — enjuagados) e inorgánica no reciclable. Tres botes visibles vencen a cualquier buena intención sin bote.
Cada ruta de la alcaldía tiene sus días por tipo — pregunta a tu conserje o vecinos qué días pasa por tu calle y pégalo en el refri. La campana sigue siendo el himno oficial de la colonia.
Pilas y electrónicos NO van a la bolsa: júntalos y llévalos a los contenedores de pilas de la ciudad o jornadas de acopio. El aceite de cocina, en botella cerrada a la inorgánica — jamás al drenaje (tu plomería y las coladeras de la colonia lo agradecen).
Bolsa transparente para reciclables: lo que se ve, se recicla. Y menos empaque desde el origen: comprar a granel en la colonia es el reciclaje más elegante.