El Museo Soumaya de Plaza Carso — el edificio plateado que brilla desde varios puntos de la colonia — es de entrada libre todos los días. Y ser vecino cambia por completo la forma de usarlo.
El turista lo recorre completo en una visita maratónica. El vecino puede hacer lo contrario: visitas cortas, de una sala a la vez. Un martes por la tarde, media hora con los Rodin del último piso. Otro día, solo la sala del muralismo. Sin filas de fin de semana y sin fatiga de museo.
La colección de esculturas de Rodin es de las más grandes fuera de Francia, y el último piso — con la luz que baja del techo — es el espacio más impresionante del edificio. Hay también arte novohispano, maestros europeos y una colección numismática enorme. Revisa horarios en su sitio antes de ir.
De regreso, la caminata por Cervantes Saavedra te deja a tiro de un café en El Café de la Esquina 26 o de una comida corrida en Cocina la Mandarina. Museo de clase mundial + sobremesa de barrio: esa combinación no la tiene cualquier código postal.